"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él
fueron hechas" (Jn. 1:1-3).
Lo escuché muchas veces, cuando era niña y también
de más grande... mi familia era católica, y hasta octavo básico asistí a un
colegio que también lo era. Lo que en ese entonces no sabía es que ahora me
haría sentido al interior de un box de consulta, sentada escuchando a mis
pacientes.
Abanderada con mis nuevos descubrimientos de la mano del
constructivismo pienso que hay gran capacidad de curación en esta frase, más
allá de la creencia misma en Dios o no. Y es que somos
seres lingüísticos por excelencia y sociales además. Es precisamente
en esta interacción con los otros a través del lenguaje que construimos nuestra
realidad. Nos basamos en un puñado de significados comunes que han
sido consensuados entre nosotros y los otros, pero que se tiñen a
cada momento de nosotros mismos, una y otra vez y se aliñan usando la analogía
de la preparación de un plato de comida, con otros condimentos y especias,
nuestra emoción del momento, cómo íbamos vestidos ese día, qué perfume llevábamos, cómo habíamos
dormido la noche anterior, lo que creemos en nuestro interior sobre el asunto más
allá del consenso, lo que nos dijo mamá, lo que nos dijo papá, lo que le
escuchamos a un amigo... etc. Son casi infinitas las variables que finalmente
construyen nuestra realidad. Una realidad por cierto mutable, flexible, pero
única. Una realidad repleta de significados que son absolutamente personales,
que hablan del sentido que le damos a todas y cada una de las cosas en nuestra
vida. Cuidado entonces con tu lengua... tal vez lo que hables durante los
próximos diez minutos determinen tus próximos diez días, meses o años, qué
responsabilidad!!! Les dejo estas palabras, qué las disfruten...
Un
verso...
y
otro verso...
y
otro verso...
Muchos
versos
cada vez
más perfectos...
Una escala
de versos
que se alce
desde la tierra al cielo
y se prenda
en la luz de los luceros
y luego
ya subiendo...
......
Subiendo...
......
Subiendo...
......
Subiendo...
Desde la tierra
al cielo.
De
lucero
en
lucero
hasta llegar
a la suprema claridad del verbo.
Hasta llegar
a la belleza única del verbo.
Hasta llegar
al corazón del verbo.
León Felipe (1985)

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